Hacia una comunicación más eficaz de pareja
Psic. Ma. Cristina Ruiz Quiñones
Si el día de hoy realizáramos una encuesta a parejas sobre en qué radica su principal
dificultad, la respuesta sería .tenemos un problema de comunicación. y, es que actualmente
este término esta muy en boga.
Si hablamos de problemas en el proceso de comunicación, nos daremos cuenta del
interés que ha despertado desde hace mucho tiempo atrás, dando con esto lugar a diversas
teorías para expresar éste mismo.
A la mayoría de nosotros en algún momento de nuestra vida, nos explicaron que en este
proceso intervienen básicamente tres elementos: emisor, mensaje y receptor y, si se quería
dar una explicación a dificultades durante este mismo, era porque habían factores externos
que pudieran estar afectándolo.
Mi interés no es reiterar sobre este enfoque sino describir los principales .errores o
fallos. que suelen darse en la comunicación dentro de una pareja.
En primera instancia .No es posible no comunicar., porque todas las conductas que realizamos
son comunicación, con esto que quiero decir que, hasta con la intención de no querer
comunicarnos con nuestra pareja y, permanecer en un absoluto silencio, evitando contacto de
cualquier tipo...aun estamos comunicando, y con nuestra conducta lo estamos dejando claro.
Dentro de esta misma línea de querer evitar la comunicación, en otras ocasiones, se puede
aceptar la comunicación pero a regañadientes por lo que en el fondo la persona se odiará a
sí misma, otra posibilidad es utilizar la descalificación como medio de cortar este proceso,
esto se puede observar en parejas donde uno de los miembros simplemente cambia el tema,
interrumpe o habla con medias frases. Otra forma de justificar el hecho de no comunicarse
porque hay factores fuera de nuestro control que lo están impidiendo: el sueño, el alcohol,
alguna enfermedad, exceso de trabajo etc.
El segundo aspecto a considerar, son los de contenido y relación que intervienen en un
proceso de comunicación. Por contenido se entiende el lenguaje con el cual hablamos y, por
relación la forma en la cual interactuamos la cual abarca nuestro lenguaje no verbal,
nuestro tono de voz, el tipo de relación que tengamos con la persona etc.. Cuando en una
pareja hay desacuerdos en estos dos niveles, principalmente en el aspecto de relación surgen
los problemas. Por ejemplo, una pareja que proviene de dos familias con costumbres
diferentes quieren celebrar las fiestas navideñas (acuerdo a nivel de contenido), sin
embargo la esposa se siente minimizada, porque percibe que su marido la está criticando
sobre todo lo que ella hace. Discuten, probablemente por la fiesta, pero en realidad, es la
manera en la que ellos se relacionan donde hay un problema. No es raro encontrarse con
muchas parejas con este tipo de conflictos que muchas veces intentan solucionar sus
problemas de comunicación a nivel de contenido, con intentos fallidos pues, retomando el
ejemplo anterior, ambos miembros de la pareja se pueden enganchar en una discusión sin fin
por las razones por las cuales no debieron organizar la fiesta, pero no hablan realmente del
malestar generado.
El tercer aspecto a considerar es el fenómeno de puntuación de la secuencia de los hechos,
este se refiere simplemente a la forma como cada persona ve las cosas que pasan entre la
pareja. Por lo que muchos conflictos, que se dan con respecto a este fenómeno, es porque en
los miembros de la pareja existe la convicción firmemente establecida y por lo común no
cuestionada, de que solo hay una realidad, el mundo tal como yo lo veo, y que cualquier
visión que difiera de la mía tiene que deberse a la irracionalidad o a la mala voluntad.
Esto se puede entender con un ejemplo: un marido llega a su casa cansado del trabajo, no
tiene ganas de platicar, la esposa quiere platicar sobre la economía, al ver la actitud del
marido lo califica de indiferente y retraído y, le comienza a gritar; él, por su parte,
llega sintiéndose cansado y, no quiere hablar porque dice que su mujer siempre termina
gritándole. Esto se da todas las noches, si se le pregunta a cada uno qué es lo que está
pasando, muy probablemente te darán una respuesta basada en la conducta de su cónyuge. Esto
constituye un círculo vicioso que no se puede romper a menos que ambos se coloquen fuera de
él para poder ver su participación en este proceso. Otro hecho que favorece a que no se
rompa este círculo es el fenómeno de la .profecía autocumplidora., esto se refiere a que uno
de los miembros o ambos pueden comportarse de una forma que provoca en los demás la reacción
frente a la cual esa conducta seria una reacción apropiada, es decir, me comporto para
cubrir las expectativas del otro, si este me tacha de .retraído o gritona., me desenvuelvo
así, lo que ocasionará a su vez que el otro se comporte respondiendo a esta conducta. Lo que
caracteriza la secuencia y la convierte en un problema de puntuación, es que el individuo
considera que él solo está reaccionando ante esas actitudes y no que las provoca.
El cuarto aspecto a considerar como fuente de innumerables conflictos en las relaciones de
pareja es, los errores de traducción entre nuestro lenguaje verbal y el no verbal. Con esto
que quiero decir, que nuestro lenguaje no verbal invoca significados a nivel relacional, y
que, por lo tanto, constituyen propuestas acerca de las reglas futuras de la relación.
Mediante mi conducta (lenguaje no verbal) puedo mencionar o proponer, amor, odio, pelea,
etc., pero es el otro cónyugue el que atribuye futuros valores de verdad positivos o
negativos a mi manera de actuar. Así, no solo le resulta difícil a uno de los cónyuges
expresar verbalmente sus propias comunicaciones no verbales, sino que, si surge una
controversia entre los cónyugues en cuanto al significado de una comunicación no verbal
particular, es probable que cualquiera de ellos introduzca, en el proceso de traducción a
una comunicación verbal, la clase de lenguaje que concuerde con su imagen de la naturaleza
de la relación.
Y como último aspecto a mencionar, se ha cuestionado muchas veces qué es más deseable en una
pareja, si una relación de tipo simétrico o complementario, entendiéndose por simétrica una
relación donde ambos miembros de la pareja mantienen una relación donde existe un grado de
competencia y, se tiende a la igualdad en todos los aspectos de ambos cónyuges y, por
complementaria, donde por el contrario se tiende a una diferencia, pudiendo ser que uno de
los miembros de la pareja asuma una posición de mayor poder en ciertas áreas como se observa
en las familias tradicionales de padre proveedor, madre dedicada al cuidado del hogar. En
ambos casos, llevados al extremo pueden ocasionar problemas, pues una relación simétrica no
sana, da pie a una lucha de poder que se vuelve muy desgastante para las dos personas, pues
puede haber desde agresiones verbales, físicas, etc. que terminan hasta que los dos quedan
agotados, antes de recuperarse para iniciar el siguiente ataque. En el caso de las
relaciones complementarias llevadas al extremo, se torna en una complementariedad rígida
donde un problema característico surge, por ejemplo, cuando una esposa le exige a su esposo
que confirme algo que piensa de sí misma y que no concuerda en la forma en que su marido la
ve. Ello coloca al esposo frente a un dilema muy particular: debe modificar su propia
definición de sí mismo de tal forma que complemente y así corrobore la de su esposa, pues es
inherente a la naturaleza de las relaciones complementarias el que una definición de sí
mismo solo pueda mantenerse si el otro participante desempeña el rol específico
complementario.
Después de todo lo mencionado, la pregunta es ¿cómo puedo lograr una comunicación más eficaz
con mi pareja?, la respuesta es muy simple la clave está en la metacomunicación. La
metacomunicación se refiere a poder hablar de la comunicación misma, .¿es esto lo que me
estas queriendo decir? Estoy entendiendo esto.,., se dice fácil pero muchos de nosotros no
estamos acostumbrados por historia de vida, cultura y diversos factores a .comunicarnos. de
esta forma pues nos sentimos expuestos ó vulnerables ante el otro. Pero en la medida que
vayamos ejercitando esta actitud tendremos más posibilidades de no crear malentendidos o
depositar en el otro nuestras propias percepciones, dando con esto lugar a relaciones
interpersonales más armónicas con la gente que nos rodea.
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