La Depresión infantil
Dr. Eduardo Hernández
Médico Pediatra y Psicoterapeuta Conductual Infantil
Durante un largo período de tiempo la comunidad científica, por estrictas razones teóricas,
sostenía que la Depresión Infantil no existía (coincidiendo con la poca importancia
que se le daba a la salud mental de los niños),. Sin embargo, en el mundo real existían niños
deprimidos y algunos clínicos empezaron a revelarse contra la ortodoxia que vetaba la
posibilidad de su existencia.
DEFINICIÓN:
La depresión infantil puede definirse como una situación afectiva de
tristeza
mayor en intensidad y duración que ocurre en un niño. Se habla de depresión mayor,
cuando los síntomas son mayores de 2 semanas, y de trastorno distímico, cuando
estos síntomas pasan de un mes.
Los partidarios de una depresión infantil específica se ubican en dos tendencias, a
saber: los evolucionistas, que opinan que la depresión infantil se va transformando según la
época evolutiva de la vida del niño en la que se presenta, sostienen pues la existencia de
una DI Evolutiva, y aquellos que sostienen la existencia de la depresión infantil con una
sintomatología propia, no equiparable a la del adulto, especialmente relacionada con
problemas de conducta, de allí el nombre de DI Enmascarada, puesto que muchos profesionales
equivocan su diagnóstico.
CRITERIOS Y SÍNTOMAS EMOCIONALES:
Los expertos en el tema de depresión infantil, a través de numerosas investigaciones
han llegado a la aceptación de los siguientes síntomas característicos y criterios de la
depresión infantil: tristeza, irritabilidad, anhedonia (pérdida del placer), llanto fácil,
falta del sentido del humor, sentimiento de no ser querido, baja autoestima, aislamiento
social, cambios en el sueño, cambios de apetito y peso, hiperactividad, disforia e ideación
suicida.
¿POR QUÉ SE PRODUCE LA DEPRESIÓN INFANTIL?
Existen varios marcos teóricos que intentan explicar el origen de la depresión
infantil, así tenemos:
. Conductual: a través de la ausencia de refuerzos, deficiencia de habilidades
sociales y acontecimientos negativos ocurridos en la vida del niño.
. Cognitivo: la existencia de juicios negativos , experiencias de fracasos, modelos
depresivos, indefensión aprendida, ausencia de control, atribuciones negativas.
. Psicodinámico: en relación a la pérdida de la autoestima, y la pérdida del objeto
bueno.
. Biológico: por una disfunción del sistema neuroendocrino (aumentan los niveles de
cortisol y disminuye la hormona de crecimiento), por una disminución de la actividad de la serotonina
(neurotransmisor cerebral), y por efecto de la herencia (caso de padres depresivos).
En la actualidad más bien se admite una compleja interacción de distintos factores tanto de
carácter biológico como social que sirven de base a la aparición de las distintas conductas
normales y patológicas. Es necesario que se dé una cierta vulnerabilidad personal, familiar
y ambiental que combinadas dan lugar a la aparición de una conducta desajustada.
En el caso de la DI, los elementos que suponen una vulnerabilidad son de naturaleza
biológica, personal, social y demográfica.
INFLUENCIA DE LA FAMILIA Y LA ESCUELA EN LA DEPRESIÓN INFANTIL
La familia es el entorno más inmediato del niño, su microcosmos y en sus cuidados y
atención se basa la posibilidad de supervivencia del sujeto humano, pero no sólo su
supervivencia física, sino personal ya que el niño desde los 0 meses hasta los 3 años,
desarrolla todos los elementos básicos con los que más tarde va a construir su vida futura:
lenguaje, afectos, hábitos, motivaciones.
El apego con el que la madre y el hijo se imprintan mutuamente es el vehículo de una
adecuada integración social y personal del niño. Los apegos inseguros se han relacionado con
todo tipo de problemas de conducta y también con la depresión, así como un apego seguro es
la meta ideal de prevención de la aparición de depresión infantil. Así mismo la depresión
materna aparece claramente definida como uno de los factores de riesgo asociados al
desencadenamiento de una depresión en el niño.
Más tarde también son indispensables para el normal desarrollo emocional del niño las
buenas relaciones con los padres. Una y otra vez numerosos expertos han señalado cómo las
malas relaciones con los padres son la fuente específica de muy diversos problemas
infantiles, y también claro está de la depresión.
En relación con la familia también se ha estudiado el puesto que se ocupa entre los
hermanos. En muchas investigaciones aparece la posición intermedia como la más vulnerable a
desarrollar trastornos de tipo emocional.
Los padres deben prestar especial atención a la construcción de una adecuada autoestima
y autoeficacia en el niño, así como incentivar en ellos la capacidad de afrontamiento, y el
manejo adecuado de la frustración, todo ello constituye la prevención primaria de la DI.
En cuanto a la escuela, sabemos que la localización precoz de cualquier deficiencia de
aprendizaje en un niño y su pronta solución es imprescindible para lograr una situación de
progreso normal y aceptable, eliminando así la posibilidad de trastornos afectivos que
conlleven a la aparición de depresión infantil.
Muchos autores han relacionado la DI con el rendimiento escolar, unas veces
considerándolo como causa y otras como efecto de la depresión. De hecho un niño deprimido
puede descender su ejecución en la escuela, pero también puede comenzar sus síntomas
depresivos por un fracaso académico. De allí radica la importancia de una buena evaluación y
seguimiento por parte del maestro para detectar estos cambios en el alumno.
TRATAMIENTO DE LA DEPRESION INFANTIL
El tratamiento de la depresión infantil ante todo debe ser individualizado, adaptado a
cada caso en particular y a la fase del desarrollo que se encuentra el niño, en base a: su
funcionamiento cognitivo, su maduración social y su capacidad de mantener la atención.
Debe además involucrar de una manera activa a los padres, y realizar intervenciones hacia el
entorno del niño (familiar, social y escolar)
El tratamiento se divide en tratamiento de fase aguda y fase de mantenimiento.
El tratamiento en Fase Aguda, incluye: Psicológico, Farmacológico y Combinado.
A modo de conclusión, en la actualidad la existencia de la depresión infantil es un
hecho comúnmente aceptado por la comunidad científica especializada, por lo que ha cobrado
gran importancia su estudio y tratamiento. Algunos han llegado a denominar a la depresión
como la enfermedad del siglo XXI.