
¿LA NOCHE BRUJAS? UN ALEGRE PASEO MATUTINO DE DIABLILLOS
“No es una broma a cambio de ningún dulce”. El 29 de octubre, como cada año, la
mañana se transformó en la noche de brujas. Los pequeñines del Jardín de Niños
realizaron su recorrido por las instalaciones de la Escuela Modelo, una parte del Paseo de Montejo y, en esta
ocasión, desfile asombró también, no sólo a transeúntes que se toparon con ellos,
sino a los parroquianos y empleaos de la tienda vecina “Wal Mart”.
Lo que si se puede suponer es que antes de acostarse a dormir, preparados para el desfile del día
siguiente, es que sus sueños tengan, sin qué ver, sin ningún miedo, con brujas, diablos,
vampiros, catrinas, monstruos, esqueletos, muertitos –o valga decir, zombies- y hasta “hombres
araña” ¿Por qué?, pues porque ésos son algunos de los personajes en los que se
transformarán para asustaron de alegría.
Las sonrisas y aplausos de sus compañeros estudiantes mayores, a partir de la primaria, se dejaron ver una
vez más cuando el centenar de personajes se acercaba a ellos. En respuesta, los dulces no estuvieron ausentes.
En la Secundaria, como un paseo de carnaval, las golosinas corrieron por el aire hasta las manos de los más
rápidos; en la Primaria en cambio, al terminar el paseo, los dulces llegaron a cada salón. Los
niños los recibieron de manos de sus maestros, pero en realidad pensamos que algunos de los vampiros que
viajaron entre estos diablillos entró y los hizo llegar de algún modo, ¿una broma hecha sorpresa?:
no lo sabemos.
En cambio ellos posaron y se dejaron ver con toda libertad en el centro de la cancha de fútbol y en sus
salones comiendo, jugando y riéndose de sus diabluras.
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